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¿Cuántas acciones hacen falta para diversificar?
John L. Evans y Stephen H. Archer (1968) · The Journal of Finance, vol. 23, n.º 5
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¿Cuántas acciones hacen falta para diversificar una cartera? En este estudio clásico, John L. Evans y Stephen H. Archer analizan 2.400 carteras aleatorias y muestran que las primeras incorporaciones reducen gran parte del riesgo específico de las empresas, mientras que cada nueva posición aporta una mejora menor. El trabajo explica por qué el riesgo de mercado permanece y plantea que el tamaño de una cartera debe decidirse comparando el beneficio de diversificar con sus costes. Su conocida referencia a unas ocho o diez acciones debe interpretarse dentro de la muestra y los supuestos del estudio. |
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Una cartera es más que elegir acciones
Henry A. Latané y William E. Young (1969) · The Journal of Finance, vol. 24, n.º 4
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En este estudio de 1969, Henry A. Latané y William E. Young analizan cómo influyen el rebalanceo, la diversificación, el reparto de pesos, la selección de acciones y la financiación en el crecimiento compuesto de una cartera. Sus resultados muestran que diversificar puede mejorar la acumulación de patrimonio, que rebalancear no siempre supera a comprar y mantener y que el criterio de selección más favorable cambia cuando se introduce apalancamiento. El trabajo ayuda a comprender la interacción entre estas decisiones, aunque sus cifras proceden de un experimento con estadísticas conocidas de antemano y condiciones de financiación idealizadas. |
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¿Cuánto vale seguir diversificando?
Meir Statman (1987) · The Journal of Financial and Quantitative Analysis, vol. 22, n.º 3
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Statman rebate directamente la conclusión de Evans y Archer. Su argumento no es estadístico, sino económico: compara lo que cuesta diversificar con lo que se gana, midiendo las dos cosas en rentabilidad. Con ese criterio hacen falta al menos 30 acciones para quien invierte prestado y 40 para quien presta. |
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La paradoja de no diversificar
Meir Statman (2004) · Financial Analysts Journal, vol. 60, n.º 4
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Meir Statman analiza por qué muchos inversores mantienen carteras de apenas tres o cuatro acciones pese a las ventajas de diversificar. El artículo combina un cálculo económico, que sitúa el umbral de diversificación alrededor de 300 acciones bajo sus supuestos de 2004, con una explicación conductual: las personas separan mentalmente el dinero destinado a protegerse del que reservan para aspirar a grandes ganancias. A través de ejemplos y simulaciones, muestra cómo la concentración puede resultar atractiva por sus resultados extremos favorables y por qué esa aspiración debe entenderse junto al riesgo de comprometer el patrimonio necesario para vivir. |
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¿Y si cien acciones aún fueran pocas?
Dale L. Domian, David A. Louton y Marie D. Racine (2007) · The Financial Review, vol. 42, n.º 4
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Cuarenta años después de Evans y Archer, tres investigadores repiten la pregunta cambiando la definición de riesgo: en lugar de medir la dispersión, miden la probabilidad de llegar a veinte años con menos dinero que invirtiendo en bonos del Tesoro. Con ese criterio hacen falta 164 acciones, no ocho ni diez. |
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Invertir con modelos: de la predicción a la cartera
Frank J. Fabozzi, Sergio M. Focardi y Petter N. Kolm (2006) · CFA Institute Research Foundation
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Frank J. Fabozzi, Sergio M. Focardi y Petter N. Kolm explican cómo se utilizan los modelos cuantitativos para prever rentabilidades, medir riesgos y construir carteras. Esta monografía de 2006 recorre la teoría de carteras, los modelos de factores, el momentum, la cointegración y el aprendizaje automático, con especial atención al sobreajuste, los errores de estimación y los costes de operar. Una encuesta a 21 gestoras conecta la teoría con la práctica y refuerza su idea central: encontrar un patrón en los datos solo resulta útil si puede convertirse en una estrategia robusta y económicamente viable. |
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